Integración

6 razones para la integración de servicios de tu empresa

Un gran número de las aplicaciones informáticas que emplean hoy las empresas provienen de diferentes proveedores y han sido construidas con diversos estándares y tecnologías. Esto hace que el acceso a la información genere un alto coste de tiempo, ya que cada departamento tiene que emplear su propio acceso específico. Los volúmenes masivos de datos, en lugar de fluir, llegan a bloquear y a ralentizar el desempeño del trabajo. Con la integración de servicios los datos se integran y se permite que los sistemas que los contienen se comuniquen entre sí, de manera que se encuentran soluciones unificadas. Con la integración, la diferencia entre el coste y la ganancia es la eficiencia. Estas siguientes 6 razones explican por qué.

1. Optimiza los procesos de negocio y reduce costes

La integración permite terminar con los ‘cuellos de botella’. Las organizaciones son capaces de generar una arquitectura de software central conectada y que transfiera datos entre sistemas y software de manera transparente. La transmisión y conversión de datos se agiliza y se reducen las ineficiencias de tratar con múltiples soluciones de software. En esencia, la empresa funciona más rápido y de forma más eficiente.

2. Integra en lugar de reemplazar sistemas heredados

La integración entre los sistemas antiguos y los nuevos es más económica que el reemplazo por un sistema nuevo. Además se evita el periodo de inactividad al que obligaba la sustitución y el período de familiarización de los empleados tras el reemplazo. La integración permite economizar costes, sacar aún partido a la infraestructura ya existente y añadir funcionalidades poco a poco.

3. Permite la generación de ventajas competitivas

Con la integración de los sistemas se consigue la creación de productos y servicios nuevos, algunos de ellos internos. El coste que supone la transacción entre dos unidades de negocio baja, de esta forma, drásticamente. Por añadidura, la integración supone por ello una ventaja competitiva frente a otras empresas a la hora de realizar operaciones que tienen que repetir muchas veces o que son complejas. Por ejemplo, con un sistema de gestión del inventario que esté integrado, se puede poner en marcha un servicio de pedido que funcione de manera automatizada.

4. Aprovecha las ventajas de la nube

Las empresas pueden en este momento manejar grandes volúmenes de información y tener acceso permanente a ellos sin verse limitadas por la complejidad de acceso que tendrían en el caso de que estuvieran alojados internamente. Con la integración, sistemas y procesos existentes se conectan a servicios en la nube. De esta forma se limita la necesidad que tienen las empresas de contratar y desarrollar software.

5. Conecta a la empresa y la hace progresar

La integración empresarial genera el efecto complementario de hacer de una organización una empresa conectada, en la que muchas partes (socios, empleados, clientes, etc.) pueden realizar sus aportaciones. Cualquier cambio, nuevo software o empleado se incluye de forma más ágil que en otras situaciones.

6. Favorece una visión ‘conjunta’ de toda la empresa

Con la integración las decisiones dentro de la empresa se pueden tomar con una visión panorámica y mucho más rica, ya que establece las bases técnicas para que se pueda poner en marcha un nivel de análisis basado en decisiones informadas. Cada conjunto de datos que va de un sistema a otro es más visible para todos los departamentos, lo que redunda en mejores medidas y, en resumen, a mejores ingresos y a una reducción de costes.